Vuelve al cole con mucha química

Con la vuelta al cole regresa también la puesta a punto del material escolar: rotuladores, cuadernos, reglas, pegamento, plastilinas, acuarelas, ceras y un largo etcétera en el que el plástico, y por tanto la química, tienen un papel protagonista. Y es que está presente incluso en las fibras con las que se fabrican las mochilas o los trolleys.

La producción de estos y otros numerosos objetos que utilizamos en nuestro día a día tiene un elemento común: el petróleo. De él se extraen los monómeros, pequeñas moléculas que se unen para formar polímeros, este proceso se denomina polimerización. Es el caso de polímeros como el polipropileno o el polietileno que dan lugar a todo tipo de plásticos muy utilizados en el entorno escolar.

Además del boli, el compás o las reglas que utilizarán este año los más de ocho millones de niños que vuelven al cole en España, encontraremos otros materiales creados a partir de polímeros presentes en el curso 2017-18.

El suelo del patio, el lugar preferido por muchos alumnos, suele estar recubierto de caucho, un material perfecto en áreas de juego ya que sirve para amortiguar las caídas. También en la clase de Educación Física estamos rodeados de química. Las zapatillas de deporte con caucho o EVA, las camisetas con fibras de tejido no tejido de polipropileno, los balones de poliuretano (fabricados con poliol) o los aros de gimnasia y conos que se utilizan en los circuitos de ejercicios y que pueden estar elaborados a partir de polietileno. También las redes de las canastas de básquet y las porterías están fabricadas a partir de este último material.

Si nos damos un paseo por el aula de informática observaremos que la química está nuevamente muy presente en innumerables objetos. Las tabletas informáticas son algunos de los dispositivos que incorporan plásticos inteligentes para hacerlas más flexibles y resistentes. También los ratones llevan plástico y las alfombrillas emplean caucho para conseguir que sean antideslizantes. Por no hablar de internet, que se ha desarrollado de forma exponencial en los últimos años gracias, en parte, a los cables de fibra óptica y los plásticos que recubren su superficie para facilitar la transmisión de datos.

Durante el curso escolar es frecuente que se haga alguna que otra excursión, y ahí volvemos a tener la química por doquier. Este es el caso de las fiambreras y cantimploras, muchas de ellas fabricadas a partir de polipropileno, un material especialmente indicado para uso alimentario. No olvidemos además que la química está también en los autobuses que se utilizan durante las excursiones: en los cinturones de seguridad, en la espuma de los asientos, en el salpicadero, en el volante, en los guardabarros, en los faros… en definitiva, en numerosas piezas de interior y exterior que aumentan nuestro confort y aportan gran resistencia a los impactos para nuestra seguridad.

Descubre más sobre el trabajo que lleva a cabo el área de Química de Repsol en la investigación sobre polímeros y sus aplicaciones en este enlace.

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