Un viaje con los cinco sentidos

Cualquier persona que esté leyendo ahora estas líneas tiene a su disposición un abanico de sentidos perceptivos que le informan del mundo que le rodea. Con la suma de todos ellos la realidad se hace comprensible y puede ser explorada y vivida. La carencia de cualquiera de ellos reduce la capacidad de interacción con nuestro entorno

En general, la vista es el sentido al que identificamos casi inmediatamente como el principal. Se trata de una visión un tanto reduccionista, pero las personas que vemos solemos tener problemas en imaginar las dificultades que la vida diaria pone en el camino de quienes carecen de este sentido. No es un mundo fácil para ellas.

Hagamos un breve experimento. Cerremos los ojos y abramos los demás sentidos… ¿Qué escuchamos? ¿Qué sentimos en la piel? ¿Qué olores nos llegan y a qué recuerdos nos remiten? ¿Qué nos muestran nuestros otros sentidos? ¿Cómo percibimos nuestra ciudad, nuestro campo, otros paisajes?

En una sociedad que se mueve a una velocidad vertiginosa, pocas veces nos paramos a prestar atención a estas sensaciones. Mucho menos a plantearnos cómo lo hacen las personas con algún tipo de discapacidad.

Sin duda todo el mundo tiene derecho a recrearse en esas experiencias, y las personas con capacidades diferentes no pueden ser menos. Para que el mundo sea un lugar del que se pueda disfrutar existe el turismo accesible: una forma de viajar que integra la eliminación de obstáculos, problemas y malas experiencias.

Pero no basta con que el turismo sea accesible. Debería ser inclusivo y sin barreras para que personas invidentes, en sillas de ruedas o con cualquier otra condición, puedan viajar junto a personas que no lo son y todas disfruten de momentos inolvidables en los que la solidaridad es la protagonista. Una fiesta del aprendizaje en la que personas sin discapacidad también descubren nuevas y enriquecedoras formas de percibir el mundo.

Ese es el turismo por el que una sociedad avanzada e integradora debería apostar. Y este es el turismo por el que apuesta Nuria Azanza, una popular bloguera invidente que dedica gran parte de su tiempo a su pasión: Viajar, aprender y compartir sus experiencias inclusivas.

Como explica Núria, los retos se multiplican cuando se sale del entorno familiar y cercano. Se dio cuenta de que al viajar faltaba información y experiencias de otros viajeros ciegos. ¿Cómo se integran los perros guía en un viaje? ¿Se pueden encontrar guías de viaje en braille o mapas en relieve? ¿Cómo superar la falta de información específica para personas ciegas? ¿Cómo lograr que las Agencias de Viajes sean sensibles a este tema?

Así fue como nació la idea de Six Sense Travel, un blog donde Núria explica cómo viajan ella y su marido, ambos invidentes, junto a sus perros guía. Un espacio donde colabora con destinos y empresas para hacer del turismo una experiencia inclusiva para todos. En definitiva, sensibilizar y ayudar a otras personas a viajar de forma accesible y reivindicar la capacidad de disfrutar de sentidos que parecen opacados por la omnipresencia de la vista.

¿Y por qué limitarse a un turismo convencional? Las experiencias compartidas incluyen esquí, viajes en globo… El mundo entero al alcance de los sentidos.

Pensemos en la cantidad de cosas que las personas videntes dan por sentadas y que para las personas invidentes suponen un problema: ¿Cómo saber si la ropa que nos vamos a poner está manchada o de qué manera combinamos colores? ¿Cómo averiguar la fecha de caducidad de una comida? ¿Cómo moverse entre el maremágnum de los aeropuertos, estaciones, pantallas de información? En definitiva, cómo acceder de forma natural y eficiente a las ventajas que ofrece nuestro mundo moderno.

Así, de la mano de Guía Repsol, nació SENSORIUM. Una exposición para recorrer España a través de todos los sentidos. Un viaje sensorial, un juego interactivo en el que las facultades auditivas, táctiles, olfativas y visuales se integran en una experiencia que da a conocer por ejemplo olores de diferentes productos regionales, o sonidos típicos de fiestas nacionales, entre otros.

La Guía Repsol pone empeño en este proyecto. Una suma de sentido de la inclusión, del progreso, de la integración, de la superación de barreras y por encima de todo, un enorme sentido lúdico de la vida.

Te invitamos a que cierres los ojos y viajes con nosotros a través de los sentidos.

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