Vecinos que ayudan a otros vecinos

Aún no ha salido el sol y Cesar Fernández y su tío Roberto, repartidores de gasóleo de calefacción de Repsol en Orense, ya están listos para una nueva jornada. Ni el frío, ni las heladas, ni la nieve les frenan. Al igual que el resto de profesionales del sector repartidos por toda España, saben que en estos meses de frío muchos hogares dependen de ellos. En invierno la jornada laboral es más intensa y calculan que el volumen de trabajo aumenta hasta un 50%.

Cesar lleva casi una década repartiendo gasóleo de calefacción y después de tanto tiempo tiene una relación muy cercana con los clientes. Por eso no se considera suministrador, sino un vecino que ayuda a otros vecinos. Durante el tiempo que tardan en llenar el depósito de la caldera, aprovecha para charlar con los clientes: “Muchas veces somos las únicas personas que pasan por el pueblo en meses y nos convertimos en su contacto con el mundo exterior”.

La base en la que trabaja, situada en Vendas da Barreira (Orense), cubre la región sur de la provincia. Una zona que conoce a la perfección su tío Roberto, que lleva más de 20 años en el negocio. “Es una zona montañosa y muchas veces la nieve hace que el reparto sea muy difícil. Llevamos el combustible a pueblos pequeños a los que en ocasiones nos cuesta acceder”.

Este invierno la cota de nieve ha llegado a bajar hasta los 700 metros, pero el año pasado fue más complicado. Roberto recuerda la situación que tuvo que vivir una mujer de avanzada edad en el pueblo de Lamalonga. “Teníamos problemas para acceder a la casa. En una semana lo intentamos tres veces y estábamos preocupados porque se estaba quedando sin combustible y no dejaba de nevar”.

Tras mucho esfuerzo y la ayuda de un tractor, consiguieron suministrar el combustible. “La clienta entendió el empeño que pusimos y quedó muy agradecida. Hacemos las cosas pensando en ellos, lo saben y son muy fieles. Estamos acostumbrados a cumplir siempre con nuestros clientes aunque las circunstancias climatológicas sean adversas”, explica.

Calefacción de Repsol

Estamos acostumbrados a cumplir siempre con nuestros clientes aunque las circunstancias climatológicas sean adversas”, señala Roberto, repartidor de gasóleo de calefacción de Repsol.

A día de hoy, en España hay alrededor de 1.000 pueblos con menos de 100 habitantes. Belén vive en Orense, pero sus padres residen en una población aislada y entiende la situación que viven localidades como Laza, A Veiga o La Gudiña. En referencia al trabajo de Roberto y Cesar, señala que, en más de una ocasión, han hecho un servicio que va más allá de sus funciones para ayudar a los demás y que “sin ellos la vida allí no sería posible”. Una afirmación con la que coinciden muchos vecinos de la zona para los cuales la distribución de gasóleo de calefacción supone mucho más que rellenar sus depósitos.

Y este apoyo se lo transmiten en cada una de sus visitas. “Cuando hacemos el reparto sentimos que la gente está muy agradecida. Incluso aunque no les lleves combustible, al ser poblaciones muy pequeñas, se acercan mientras descargas y nos ponemos a charlar”, señala Cesar. “Al final acabas teniendo una relación de amistad con los clientes”.

El compromiso de Repsol

 

En invierno, Repsol distribuye alrededor de 750.000 m3 de gasóleo de calefacción. Su red de distribución, la más extensa de España, dispone de 2.000 cisternas en exclusiva para cubrir la demanda de más de 500.000 hogares. Clientes que confían en la compañía por el esfuerzo y el compromiso de sus distribuidores y las propiedades de su combustible, el gasóleo para calderas de condensación

Repsol BiEnergy e+10.

Deja un comentario

Contacto

¡Escríbenos y te responderemos lo antes posible!

¿No lo puedes leer? Cambia el texto.