Una vida en movimiento

El circo es sinónimo de luces, música, color, movimiento… y mucha energía. Cuando se encienden los focos y la pista se llena de luz, los aplausos y las risas de los niños son el mejor impulso para los artistas, la fuerza que hace posible que el espectáculo se represente cada día.

Pero cuando la carpa se cierra para el público, la vida en el campamento sigue. Y no es una vida cualquiera. El circo es una ciudad en movimiento, una ciudad que debe ser capaz de cubrir todas las necesidades de sus habitantes. Desde poder calentar el café cada mañana, hasta iluminar el aula del colegio ambulante que necesariamente forma parte de esta urbe itinerante.

El día a día en las caravanas ha cambiado mucho. Esa imagen del artista circense viviendo al calor de una hoguera es cosa del pasado. Hoy en día, prácticamente todas las comodidades de las que disfrutamos en nuestros hogares, se pueden replicar en el circo.

Estas casas sobre ruedas cuentan con microondas, lavadoras o televisiones. No les falta el agua caliente o la calefacción. Y por supuesto, el mundo digital también ha llegado al circo. Además, esta ciudad cambia de ubicación constantemente, de modo que hay que lograr que todo esto funcione allá donde vaya el circo.

Pero, ¿nos hemos parado a pensar en cómo se resuelven esas necesidades cotidianas de luz, calor y movilidad en una pequeña ciudad itinerante?

En el circo viven y trabajan unas 50 personas. Esta micro urbe es también diversa. Gente de distintas nacionalidades, edades y ocupaciones habitan 20 caravanas.

Lo primero, al llegar a una nueva ciudad, es “el enganche” -50 KW-, que cubre las necesidades generales del campamento, el colegio y la carpa: luz, calefacción, agua caliente… Cuentan también con el apoyo de dos grupos electrógenos – 180KW / 140 KW – que garantizan que todo esté a punto antes, durante y después del espectáculo.

Y tras muchas funciones, toca partir. El circo se pone de nuevo en marcha para llevar sus 24 trailers y 20 caravanas a miles de kilómetros, hasta un nuevo destino. El lugar será distinto, pero no su vida. Para los habitantes de esta pequeña ciudad solo existe una forma de vida, y es en movimiento.

La energía, en el circo se transforma en espectáculo.

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