Oriol López, el emprendedor de los refugiados

Siempre lleva encima su cuaderno de bitácora y sabe perfectamente en qué página se encuentra la frase más valiosa. “No te olvides de mí”, le dejó escrito en inglés un niño sirio de 8 años que revolucionó la vida de Oriol López en diciembre de 2016. Esa frase se ha convertido en la hoja de ruta para este catalán que tras 6 años en Repsol, decide emprender un proyecto para fomentar la integración social de los refugiados que llegan a Europa.

“La cuestión de la inmigración siempre me ha interesado, especialmente en lo referente a la plena integración de los refugiados en la sociedad”, explica Oriol. Su instinto curioso le llevó hasta Grecia hace unos meses para conocer de primera mano la situación de los refugiados sirios en el país. “Tengo algunas nociones de árabe y eso me permitió un trato mucho más directo con las familias, que al no saber inglés, encontraban muchas dificultades para comunicarse con el voluntariado internacional”.

refugiadosOriol López con un grupo de refugiados sirios en Grecia.

“Entablé mucha relación con una familia y en concreto con su hijo pequeño. Antes de irme me pidió que no olvidara lo que había visto y eso me marcó, me dio mucho en qué pensar durante semanas”, recuerda emocionado. De Grecia saltó a Nepal, donde permaneció dos semanas ayudando en tareas de reconstrucción tras el terremoto de 2015. “Necesitaba silencio, y ese contraste  con el ruido de Grecia me sirvió para ordenar todas las ideas que tenía”. Allí nació el proyecto que está a punto de lanzar: un espacio para recibir a los inmigrantes y orientarles sobre posibilidades de emprendimiento.

En este punto es necesario mencionar que Oriol López nació en plena Costa Brava (Palamós, Girona), vivió su infancia muy cerca del mar y estudió Ciencias Ambientales con el fin de dedicarse a la oceanografía. Eso le llevó a conseguir una beca en la National Oceanic and Atmosphere Administration en Florida, “la NASA de los océanos”, como él mismo denomina. Durante su estancia en Panama City estudiando la población de tiburones, recibió la llamada de Repsol para incorporarse a un proyecto de biodiversidad en Madrid y a partir de ahí, su vida dio  un vuelco hacia el mundo de los negocios.

“En Grecia entablé mucha relación con una familia refugiada que me hizo cambiar toda mi vida”.

“Llegué a la Compañía con un reto muy concreto: desarrollar e implementar una estrategia de biodiversidad dentro de Repsol. Era enero de 2012 cuando llegué a la sede de Repsol en Campus y en ese momento quedaban muchos pasos por dar en ese sentido”, explica Oriol. Hoy, casi seis años más tarde, se siente orgulloso de haber conseguido, entre otros retos, reforzar el papel de la Sostenibilidad y en especial el de la Biodiversidad, como una de las líneas estratégicas para la compañía.

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Tras su visita a Grecia, Oriol pasó unos días en Nepal para reflexionar sobre su futuro.

 

“Lo que más he disfrutado de esta etapa de mi carrera ha sido poder compaginar la labor de campo con la de oficina. Eso me ha llevado a conocer a grandes personas y a trabajar directamente en proyectos como Perú o Aruba que me han hecho crecer en ambos sentidos: en lo social y en lo empresarial”. Ahora siente que es el momento de marcar un nuevo hito en su trayectoria y con esta start-up de apoyo a refugiados que creará en Barcelona ya cuenta con el respaldo de varias instituciones y organismos locales.

Voluntariado, una parte inseparable de su vida

Para Oriol López el voluntariado es algo que ha vivido como natural desde la infancia: “Mi padre es profesor de Educación Especial y siempre he estado vinculado a proyectos sociales”. Además de haber colaborado anteriormente con instituciones como el Cottolengo del Padre Alegre, ha sido voluntario acompañando a personas enfermas y ancianas en Lourdes.

Durante su última etapa en Madrid, no podía dejar atrás esta parte tan importante de su vida y visita con frecuencia la cárcel de Soto del Real en la que ayuda a presos a través de charlas sobre inteligencia emocional.
“El voluntariado en cárceles puede a priori parecer menos duro que otras actividades pero te aseguro que llegas exhausto a casa ya que cedes toda tu energía”. Y es que sea como oceanógrafo, como empleado de Repsol, como voluntario en Lourdes o como emprendedor, Oriol no entiende la vida sin dar el 100% de uno mismo.

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