Nuestra accionista más joven es un bebé

Con tan sólo dos semanas, Elisa Gómez se convirtió en la accionista más joven de Repsol. La idea surgió en una conversación de Antonio Brufau con su padre durante una reunión con accionistas minoritarios.

Elisa nació una noche del verano valenciano. Midió lo mismo que la media, pesó lo mismo que la media y llegó a este mundo rodeada del cariño de su familia. Todo muy común a excepción de un detalle: con pocos días de vida ya era propietaria de una pequeña parte de una de las empresas del Ibex 35.  

“Antes de nacer ya tenía vestidos, juguetes y todo lo que puede necesitar un bebé. Para mí era más significativo que tuviera algo que le acompañara a lo largo de su vida y por eso le regalé un paquete de acciones”, explica Emilio Gómez, accionista aficionado y padre de Elisa, que ahora ya tiene más de dos años.

La idea partió de una cena presidida por Antonio Brufau en 2014 con accionistas de la Casa. Emilio tenía en aquel momento 32 años y era uno de los miembros más jóvenes del Comité Consultivo, una iniciativa  de Repsol para mejorar el diálogo entre la compañía y sus accionistas minoritarios. En un momento de cercanía con el Presidente, le enseñó la ecografía de su hija y le preguntó: “¿por qué crees que debería comprarle acciones de Repsol a Elisa?”. “Ésa es una pregunta de matrícula de honor” respondió Brufau, que enumeró la solidez y el liderazgo como dos de los motivos principales.

Parece que Emilio quedó convencido con la respuesta ya que unos meses después, Elisa ya era la accionista más joven de la Compañía. “Las razones para invertir en una empresa son muy personales, pero al final lo más importante a tener en cuenta es que la empresa en la que destinas parte de tus ahorros tenga activos tangibles y trayectoria histórica”, recalca este inversor experimentado que, con sus ahorros, participa en todas las blue chip españolas.

Charo Alonso, del departamento de Relación con Inversores, recuerda perfectamente aquel día: “Cuando Emilio nos llamó para decirnos que había sido padre de una niña me hizo muchísima ilusión pero cuando encima nos dijo que la había hecho accionista me quedé sorprendidísima. Nos gustó mucho a todos y es una historia muy recordada en el equipo”.

“Lo realmente importante de este gesto es transmitirle a mi hija la importancia de la cultura del ahorro”

La foto que envió Emilio a IR de Repsol para presentarles a la joven accionista.

La foto que envió Emilio en 2014 para que IR conociera a la joven accionista. 

 

Ahora llega la gran pregunta: “¿En qué te gustaría que Elisa invirtiera el dinero dentro de unos años?”. Emilio se lo piensa por unos instantes y luego responde: “en lo que a ella le haga feliz”, afirma sin dudarlo. “Para cuando pueda cobrar lo ahorrado será mayor de edad y tendrá que tomar sus propias decisiones. No me importa si con la inversión se va de viaje, lo gasta en la universidad, se compra un coche o más acciones. Ella es libre de decidir y si tomara una mala decisión, será culpa de su progenitor porque no le dio una buena educación”, explica entre risas.

Para Emilio lo realmente trascendente de este gesto es transmitirle a su hija la importancia del ahorro. “En España no tenemos una gran cultura financiera. Preferimos comprar un apartamento a invertir en una empresa, cuando son éstas las que generan empleo y revierten parte de sus beneficios en la sociedad”, explica.

Por ese motivo, cuando Elisa tenga algo más de edad para entender por qué su padre quiso hacerla accionista, le explicará que es propietaria de “un trocito de una gran empresa en la que trabajan muchas personas” y que por lo tanto, “también tiene una gran responsabilidad”.

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