“A las mujeres jóvenes les digo: sed proactivas, no os conforméis”

 Mujeres con energía

Mariam Ahmad Shahada. Responsable del Departamento de Servicios y Proyectos de Tecnología de la Información en Repsol Libia

Mariam Ahmad Shahada es una de las seis mujeres que trabaja en la oficina de Repsol de Libia. Cuenta con el apoyo de una empresa internacional en un país en el que el contexto social y cultural es diferente al de Europa. Mariam tiene claro lo que quiere: evolucionar y progresar profesional y socialmente. Por el momento ha conseguido ser la Responsable del Departamento de Servicios y Proyectos de Tecnología de la Información. Esta es su historia.

“Aunque nací, crecí y estudié en Libia, yo soy Palestina. Mi padre llegó a Libia hace 45 años. Él nació en nuestro país, Palestina, en 1942 y uno de mis sueños sería volver allí algún día”.

“Como es de imaginar, para una mujer en la sociedad en la que vivo las cosas no son fáciles; y mucho menos al principio. Es complicado que tu entorno, la sociedad, e incluso tú misma, comprendan que aspires a construirte una carrera profesional. La gente no confía demasiado en que puedas lograrlo; ten por seguro que una palmada en el hombro acompañada de esa gratificante frase: “buen trabajo” es difícil de escuchar.

“Para una mujer en la sociedad en la que vivo las cosas no son fáciles”

Por eso cuando entré por primera vez en Repsol en el año 2001 me llevé una grata sorpresa. Como empresa internacional, ofrece a la mujer una oportunidad que de otra manera sería más complicado que tuviera. De hecho, sólo puedo dar gracias por el tipo de superiores que he tenido. Ellos fueron un gran apoyo para mí. Por ejemplo, el primer jefe que tuve aquí fue español. Me dio la oportunidad de aprender a resolver problemas en poco tiempo, me guiaba. Me decía que intentara las cosas, que no tuviera miedo a equivocarme, que era normal fallar al principio. Este trato me dotó de una confianza en mí y en mis posibilidades impensables de otro modo.

Mariam en una de las reuniones con su equipo

El gran reto para la mujer es cambiar el chip. Que sea la propia mujer quien deje de pensar que su trabajo está única y exclusivamente en casa. Es compatible tener una familia y trabajar en casa y en una empresa. Yo lo he hecho. Cualquier situación difícil puede resolverse. En tu vida laboral, es posible dar con gente que te ayuda, que te allana el camino de algún modo y que confía en ti.

Nunca imaginé que terminaría trabajando en una empresa española. De hecho nunca imaginé que aprendería a hablar algo de español. Aunque he de confesar que el idioma llegó antes. Y es que yo siempre había querido aprender a hablar otras lenguas. Estudié inglés en casa cuando era pequeña y, luego a los 16 años, en el colegio en Libia. Fue una amiga de la universidad que sabía español la que me animó a empezar con el idioma. Me dijo que se podía aprender por uno mismo y tenía razón, hay que aprender a ser autosuficiente.

Nunca imaginé que terminaría trabajando en una empresa española. De hecho nunca imaginé que aprendería a hablar algo de español.

En las empresas locales en las que he trabajado, en las entrevistas me decían que ellos daban apoyo a empresas internacionales y conocer el idioma es, en la mayoría de los casos un gran punto a favor. Aprendí algo de español en Libia antes de 2008, y después, en diciembre de ese año, estuve una semana en Madrid para hacer un curso intensivo de este idioma. En unos días, aprendí un montón de español. Si me hubiera quedado un mes, no me lo quiero ni imaginar (risas). Bromas aparte, fue maravilloso y guardo un bonito recuerdo de aquello. Y es cierto que me encantaría volver a España. Más tarde, en 2010, fui a un intensivo de inglés, español y francés a la vez. Fue una auténtica locura, pero en un año aprendí un poquito de los tres idiomas.

Hay que progresar. A las mujeres jóvenes les digo: sed proactivas. Las personas y las empresas os necesitamos tanto como vosotros nos necesitáis a nosotros. Trabajad duro, leed todo lo que podáis. Aprended de otros, sed pacientes y empapaos de la experiencia de las personas; porque los más experimentados también aprenderán de vosotros, por eso tenéis que seguir leyendo y estudiando.

Y en eso estoy yo. No sólo en idiomas; también en mi área, en TI. Desde hace unos 5 años he aparcado dos de mis tres grandes aficiones: el tiempo que dedicaba a cocinar e ir de tiendas lo he invertido en la lectura. Leo y estudio todo lo que puedo para seguir progresando. Se puede llegar allá donde te propongas con estudio, formación, esfuerzo. Confío en cumplir todos mis sueños, aunque sea dentro de mucho tiempo. No pierdo la esperanza. Eso nunca.”

A las mujeres jóvenes les digo: sed proactivas. Las personas y las empresas os necesitamos tanto como vosotros nos necesitáis a nosotros. Trabajad duro, leed todo lo que podáis

Deja un comentario

Contacto

¡Escríbenos y te responderemos lo antes posible!

¿No lo puedes leer? Cambia el texto.