Los sueños de Haytam, más cerca gracias al programa “Jóvenes con Futuro”

Ya son 30 los chicos y chicas que se han beneficiado del proyecto “Jóvenes con Futuro”, de Fundación Repsol y Fundación Íter, que capacita a jóvenes en situación vulnerable para trabajar en estaciones de servicio. Haytam es uno de ellos, quien hoy ha reanudado sus estudios y conseguido un empleo gracias a esta iniciativa.

Soñaba con terminar la carrera de Bellas Artes, interrumpida por problemas familiares y económicos. Y va camino de conseguirlo. Gracias al proyecto Jóvenes con Futuro, desarrollado por la Fundación Repsol y la Fundación Íter, Haytam El Karkri, un joven marroquí de 22 años, puede hoy compaginar sus estudios con su trabajo en una estación de servicio, en la localidad madrileña de Parla

“Estaba muy perdido y no sabía qué hacer”, nos cuenta Haytam. Gracias a unos amigos, llegó a la Fundación Íter, donde se enteró de esta iniciativa a la que se apuntó sin dudarlo. “Me parece perfecto que empresas grandes como Repsol apoyen programas de este tipo, que dan nuevas oportunidades y abren puertas a gente joven como yo, quienes tenemos la entrada al mercado laboral más complicada”, afirma. Tras formar parte de la primera edición del proyecto, en 2016, Haytam cuenta ahora con un contrato de fines de semana que le permite además continuar estudiando.

A quiénes está dirigido

Este año se ha celebrado la segunda edición del proyecto, que ha acogido, al igual que en 2016, a 15 jóvenes de entre 18 y 23 años. “La idea es formar a jóvenes, y prepararles con prácticas no laborales para ser expendedores de estaciones de servicio”, relata Lourdes Beltrán, coordinadora del proyecto en Fundación Íter. Este organismo se encarga de la selección de los beneficiarios, siguiendo criterios acordados con Repsol: “jóvenes mayores de edad, en riesgo de exclusión social que tengan la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) cursada, la necesidad de trabajar y muchas ganas de aprender”, detalla Beltrán, quien dice que “hay chicos que vienen a Íter preguntando directamente por el programa de Repsol”.

Así es el proyecto

Dura cerca de un año y consta de alrededor de 300 horas de formación teórico-práctica y 150 horas de prácticas no laborales en estaciones de servicio. La Fundación Íter imparte un primer bloque que aborda habilidades sociales y motivación personal, social y laboral. El otro gran apartado lo ofrece Repsol, con una formación teórica del curso de vendedor/expendedor de estaciones de servicio, en el que, durante casi tres semanas, los jóvenes trabajan en el aula diferentes módulos de atención al público. Una vez realizada la parte teórica del programa, los alumnos realizan prácticas en la red de estaciones de servicio de Repsol, donde cuentan con la colaboración de los profesionales de la compañía que allí trabajan.

Formar parte de la familia de Repsol

Al finalizar las prácticas, los participantes tienen la posibilidad de ser contratados.  “De los 30 jóvenes apuntados al programa, 19 han sido contratados para fines de semana, vacaciones, turnos de noche”, señala la responsable del programa. Uno de ellos es Haytam, quien confiesa que lo que más le gusta de su trabajo es “el compañerismo y que me siento parte de una pequeña familia”.

Una auténtica oportunidad

“Los chavales del proyecto se vuelcan totalmente en el trabajo, porque ven en él una buena salida”, opina José Ramón del Valle, encargado de estaciones de servicio en la zona sur de Madrid con 19 años de experiencia. Asegura que los jóvenes del proyecto suponen una solución perfecta cuando se necesita cubrir una baja, por ejemplo, “ya que gracias a las prácticas conocen el funcionamiento de la estación, y no hay que enseñarles todo de nuevo”.

José Ramón fue tutor de Haytam y de él tiene mucho que decir. “Es un chaval que puntúa alto porque trabaja muy bien, es positivo, risueño y amable, puntos fuertes para la atención al público. Por eso, cuando surgió la oportunidad, lo hemos vuelto a llamar”. Como tutor, José Ramón le mostró el funcionamiento de la estación, las medidas de seguridad y le ayudó en todo aquello en lo que creía que podía mejorar. “En las prácticas es cuando ven cómo son los surtidores, las medidas de seguridad, los tipos de producto,…”, añade el encargado.

El proyecto Jóvenes con Futuro es uno de los tantos compromisos que tiene la Fundación Repsol para ayudar a combatir, a través de la formación, la situación de vulnerabilidad que tienen algunos colectivos como los jóvenes y mejorar su empleabilidad.

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