Los secretos que esconde la Bolsa de Madrid

María Teresa es accionista de Repsol desde hace varios años y asidua a las visitas organizadas por el departamento de Relación con Inversores. La acompañamos junto a un grupo de accionistas a descubrir el Palacio de la Bolsa de Madrid, un edificio ahora vacío que esconde muchos secretos.

El Palacio de la Bolsa de Madrid ha sido durante más de cien años el centro financiero de España. A pesar de que en 2006, el equipo y todas las operaciones se trasladaron a la nueva sede de BME en Las Rozas, el edificio sigue se mantiene intacto en la Plaza de la Lealtad de Madrid. Hoy todavía se pueden imaginar los rumores de la muchedumbre y los gritos de los corredores en las salas que alberga este edificio neoclásico.

Visitamos el palacio junto a un grupo de accionistas de Repsol. Ellos nos cuentan cuáles son sus rincones favoritos.

RUBÉN TORRES

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“La había visto por fuera pero por dentro no. Sabía cómo era por la televisión y tenía ganas de conocerla. Lo más curioso es la simbología: las referencias a la peseta, a la cultura judía, etc.”

JOSÉ IGNACIO GONZÁLEZ

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“Las salas de corros y la mesa de la sala del síndico son dos de las cosas que más me han llamado la atención. Siempre que puedo intento apuntarme a este tipo de actividades. Llevo más de 20 años como accionista de Repsol y son muy interesantes estas iniciativas”.

ANTONIO DÍAZ

“Estuve hace algunos años porque trabajaba en un banco. Entonces todavía había actividad, estaban las mesas de los agentes y era muy interesante ver los corros y todo el bullicio. En ese momento no se podía acceder a la planta superior, así que lo que más curioso me ha parecido es conocer todas las salas que antes eran privadas”.

“Estuve hace algunos años porque trabajaba en un banco. Entonces todavía había actividad, estaban las mesas de los agentes y era muy interesante ver los corros y todo el bullicio. En ese momento no se podía acceder a la planta superior, así que lo que más curioso me ha parecido es conocer todas las salas que antes eran privadas”.

GONZALO MOÑIVAS

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“Es la primera vez que vengo al Palacio de la Bolsa. La sala del síndico es lo más curioso, se parece mucho al antiguo Senado y no esperaba una estancia de esas características. Lo demás lo había visto a través de los medios”.

GONZALO PIÉDROLA

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Mi mujer y yo somos accionistas de Repsol desde hace muchos años y hemos participado en distintas visitas. Ésta nos ha gustado especialmente por lo que significa el espacio pero también por el edificio, es precioso”.

MARÍA TERESA SAN JOSÉ

María Teresa San José. “Me ha parecido un edificio precioso y aunque es raro verlo vacío, también te permite imaginar cómo sería hace años. Me he apuntado a varias actividades para accionistas. En una ocasión estuve conociendo con mi marido Campus Repsol en Méndez Álvaro y nos encantó, es una maravilla”.

“Me ha parecido un edificio precioso y aunque es raro verlo vacío, también te permite imaginar cómo sería hace años. Me he apuntado a varias actividades para accionistas. En una ocasión estuve conociendo con mi marido Campus Repsol en Méndez Álvaro y nos encantó, es una maravilla”.

A continuación, os contamos algunas de las curiosidades que esconde el palacio y que descubrimos durante la visita.

Está inspirado en la Torre Eiffel. La magnífica utilización de hierro y vidrio que se empleó en la torre parisina impactó a muchos arquitectos del siglo XIX. Éste fue también el caso Enrique María de Repullés, que se fijó en la obra maestra de Gustave Eiffel para diseñar la Bolsa.

La palabra ‘Bolsa’ procede de los Van der Bürse, una familia belga afincada en Brujas que ya en el siglo XIII celebraba reuniones comerciales en su casa. En su escudo aparece un bolso de mujer, un icono representado en muchos rincones del Palacio de la Bolsa en homenaje a la saga que originó las actividades financieras en Europa.

Quedan los rastros de una escaramuza. Durante la Guerra Civil, la bolsa permaneció cerrada y por ende, también el edificio. Terminada la contienda, los primeros trabajadores que volvieron al palacio descubrieron unos rebotes de disparos en una de las vidrieras. Lo único que se sabe es que fueron realizados con un arma del calibre 22.

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El Palacio que siempre ardía. Era tal el permanente humo que salía de las ventanas por los cigarrillos que fumaban los trabajadores, que muchos viandantes pensaban estar contemplando un incendio. Las marcas de las colillas también se pueden ver en el parqué de la planta superior.

La impronta de los masones. La simbología está presente en todas las estancias. La herencia griega se observa en el dios Mercurio y en el caduceo, símbolos que representan las operaciones comerciales. El visitante encontrará también iconografía atribuida a la masonería como el compás y la escuadra. Las referencias a la cultura judía, vinculada al comercio, aparecen también a través de la estrella de David.

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La campana no suena desde 1989. Con la informatización de las transacciones, ya no era necesario mantener el parqué para reunir a los corredores. Desde 1989 hasta 2006 los trabajadores de BME se trasladaron paulatinamente a la nueva sede en Las Rozas. El palacio se utiliza actualmente para las retransmisiones de televisión, organización de eventos y visitas culturales.

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