La Orquesta Filarmónica de Tarija, al compás del Mozart Boliviano

A veces ocurre que tu destino te elige a ti. Así resumiría Facundo, un joven músico de 22 años, cómo fue el momento en el que empezó a tocar el contrabajo y entró a formar parte de la Orquesta Sinfónica Infanto-Juvenil de Tarija, hoy constituida como la Orquesta Filarmónica de Tarija en Bolivia. “Al principio no entendía el instrumento ni las notas, y cuando le di una segunda oportunidad ya sí había comprensión, conocía que era un sostenido, un bemol, así que continué hacia delante y, sí, el contrabajo es un instrumento muy pesado, muy duro, que se toca de pie…, pero hoy día siento que necesito aprender mucho más y estoy con muchas ganas de hacerlo”, confiesa. Él es uno de los 42 jóvenes que participaron en el reestreno mundial de la Sinfonía 40 de Pedro Ximénez Abrill Tirado, dentro del Festival “Misiones de Chiquitos”. Un hito para la historia musical de Bolivia que se sigue desarrollando para recuperar la música barroca que surgió en el actual territorio de Bolivia.  Esta música corresponde a la época de la colonia y fundamentalmente al siglo XVIII, cuando los jesuitas desarrollaron su misión en las Misiones de Chiquitos.

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de la APAC: Asociación Pro Arte y Cultura y Repsol Bolivia. El encargado de reescribir la partitura ha sido el padre Piotr Nawrot, director artístico del Festival, quien califica a Ximénez Abrill Tirado como el Mozart boliviano: “La configuración de la línea melódica, la composición de la orquesta y la armonía son semejantes a lo que hacía Mozart”, detalla. El padre Nawrot explica que ha sido triplemente beneficioso: “En primer lugar hemos conseguido que todos conozcan la gloria y la belleza de la música de Bolivia. Como segundo punto destacar que ahora todos saben del talento que tienen los niños y jóvenes de aquí; y como tercer factor positivo, es el refuerzo y la buena reputación de este festival que nosotros creamos de la nada”.

Precisamente, ha sido el padre Nawrot el encargado de recuperar las partituras 200 años después de la muerte de Ximénez Abrill Tirado. Según cuenta: “este proyecto ha supuesto un nuevo pulmón para todos, ha despertado nuestras almas; y es que gracias a él nos dimos cuenta tanto la gente de APAC, Repsol y yo mismo que había que apoyar más a los músicos, que se sintieran incluidos en la vida de Bolivia”. En este sentido, ha jugado un papel fundamental Luiz do Amaral, director de la Orquesta Filarmónica de Tarija. Él es el encargado de ensayar día a día con los jóvenes músicos, se esfuerza en hacer que cada uno ellos auténticos artistas y no simples músicos: “Una cosa es ser músico y otra cosa artista. Es un criterio muy particular pero lo aplicamos al máximo. El artista no sólo expresa algo sino que además transmite. Intentamos enseñar que el arte de transmitir sale de esa humanidad, de esa sensibilidad humana. Si yo quiero transmitir amor, alegría…, yo tengo que sentirla”. Su pedagogía musical con adolescentes surgió precisamente cuando vio a un niño coger el arco del violín de forma equivocada pero tenía “en sus ojos una alegría y una esperanza…, y yo pensé: tantos jovencitos como él en esta zona que quieren aprender a tocar… y por eso cambie mi chip y me transformé en pedagogo musical. Ahí fue cuando cambié mi vida”. Desde entonces han pasado 7 años y el proyecto de recuperación de partituras clásicas de autores bolivianos como Ximénez Abrill Tirado es todo un desafío y es que con esta música “mejoramos la sociedad porque contamos con personas más humanizadas, más disciplinadas y más preparadas para solucionar los problemas que sufrimos”.

Luiz do Amaral, director de la Orquesta Sinfónica Infanto-Juvenil de Tarija

“Una cosa es ser músico y otra cosa artista. El artista no sólo expresa algo sino que además transmite”. Luiz do Amaral, director de la Orquesta Filarmónica de Tarija

Do Amaral sabe enseñar a estos chicos la filosofía que defiende. Un buen ejemplo es Luis Miguel, tiene 15 años y toca el violín: “Para mí lo más difícil es interpretar con el violín, pero con práctica y un compromiso serio puedo sacarlo adelante. Nada es difícil si te pones disciplina”.

El próximo reto es el estreno mundial de la Sinfonía 16 de Ximénez Abrill  Tirado. Volverán a ensayar casi 4 horas al día en los próximos 4 meses, un trabajo muy duro, pero todos coinciden que tiene una “enorme recompensa”. Los jóvenes de la Filarmónica de Tarija, agradecidos por esta oportunidad, sienten con cada nota lo que Luiz do Amaral les ha inculcado: “Lograr esa libertad sin perder la disciplina, ahí es donde hay que expresar, donde empieza la expresión artística. Hay que irradiar esa energía, esa alegría de vivir, de trabajar y hacer con alegría lo que se hace. El músico artista transmite esas ganas de vivir”.

Ensayo de la Orquesta Filarmónica de Tarija

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