La normalización: un paso decisivo para la integración

“Mi objetivo ha sido siempre intentar que mi discapacidad fuera algo anecdótico, que no influyera en las cosas que quería conseguir”. Estas palabras son de Ismael Pereda, un buen ejemplo de superación personal y profesional. Explica que cuando con 21 años, poco antes de licenciarse como Ingeniero de Minas, perdió el pie en un accidente de circulación, lo primero en lo que pensó fue en olvidarse de todos los planes que había hecho para su vida. “Es un duelo que tienes que pasar para finalmente aceptarte cómo eres y centrarte en las muchísimas cosas positivas que puedes hacer. La limitación de movilidad no podía ser una excusa para evitar cumplir mis metas”. Y la primera de ellas, más allá de acabar la carrera, fue poder conducir un coche sin ninguna adaptación, del mismo modo que continuó con otra de sus grandes pasiones como es la práctica del deporte, cambiando el fútbol por el pádel y el snowboard.

La misma filosofía siguió en el ámbito laboral. Tras dos años de beca en el Instituto Geológico de España y uno más trabajando en geología marina haciendo trabajos de cartografía del fondo del mar, Ismael llega a Repsol en 1994. Esta trayectoria continúa hoy en día, como responsable del área de Seguridad, Medio Ambiente y Calidad de Lubricantes y Especialidades de Repsol, un ámbito que como explica, “tiene una implicación emocional importante porque estamos trabajando para que la gente no tenga accidentes y, por ejemplo, ahora estamos inmersos en un proyecto para reducir nuestra siniestralidad en las instalaciones de nuestros clientes”.

Superación diaria

En el primer trimestre de 2017 los contratos a personas con discapacidad se incrementaron un 20% en España. Con este telón de fondo, Ismael destaca que “contratar a una persona que tiene una discapacidad supone un enriquecimiento y diversidad para la empresa”. Partiendo de su experiencia, subraya la importancia de la superación personal en su día a día. Una superación que él ejemplifica hablando del momento en que se sacó el Título Bosiet (Basic Offshore Safety Induction Emergency Training), de entrenamiento básico en seguridad. “Me ofrecieron un trabajo para el que era necesario visitar las instalaciones en alta mar, como plataformas o barcos de exploración y, al tener que trasladarse en helicóptero, debía acreditar estar capacitado para actuar en situaciones de emergencia. Aposté por hacerlo, entre otras pruebas tuve que aprender a salir de un helicóptero sumergido y dado la vuelta, y las superé a la primera. Para mí fue una gran satisfacción”.

“Me ofrecieron un trabajo para el que era necesario visitar las instalaciones en alta mar (…) debía acreditar estar capacitado para actuar en situaciones de emergencia. Aposté por hacerlo, entre otras pruebas tuve que aprender a salir de un helicóptero sumergido y dado la vuelta, y las superé a la primera. Para mí fue una gran satisfacción”.

Como le sucede a Ismael, un aspecto muy importante en el ámbito de trabajo es contar con instalaciones accesibles. Este es el caso de la sede de Repsol, diseñada para ser totalmente accesible y en la que, por ejemplo, no es necesario utilizar las escaleras ya que hay pasarelas y ascensores para desplazarse de un edificio a otro. Se trata, comenta Ismael, “de mejoras que no son sólo para personas que tengamos alguna discapacidad, sino para que resulte más cómodo y seguro para todos”.

A la hora de hablar de proyectos de futuro, asegura que tras el accidente nunca se plantea retos a muy largo plazo. “Me enseñó la importancia de vivir el momento y de intentar que la gente que esté a tu alrededor se sienta a gusto, no pido más”. Pero desde el punto de vista laboral sí que destaca que “mi gran reto es hacer bien mi trabajo, tengo la suerte de que estoy muy a gusto con lo que hago y quiero seguir mejorando”.

Un día para seguir avanzando

Cada 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de la Discapacidad, que este año se centra en promover los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) necesarios para alcanzar el futuro que queremos, y destacar el papel que desempeñan estos objetivos recién establecidos en la construcción de un mundo más inclusivo e igualitario para las personas con discapacidad. “Está claro que todos estos simbolismos ayudan a avanzar”, explica Ismael, “si bien todavía faltan cambios por realizar en nuestra sociedad y todo lo que se pueda hacer para que la gente se dé cuenta que hay personas con capacidades diferentes pero que también forman parte de ella, siempre es muy positivo”.

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