En el futuro, las ciudades serán megaeficientes

El crecimiento exponencial de la población mundial traerá consigo un aumento considerable en el tamaño de las grandes urbes. Será inevitable. Aunque los expertos vaticinan que su expansión será más sostenible de lo que nos podamos imaginar.

Veamos con qué nos sorprenderán las “ciudades inteligentes” del futuro.

En unas décadas, más de la mitad población mundial estará concentrada en tan solo un 2% del espacio disponible en el planeta. Esto quiere decir que 2.500 millones de personas vivirán para entonces en grandes megaciudades.

Pero, en contra de lo esperado, habrá menos colapsos circulatorios por el centro de las ciudades. Un objetivo que capitales europeas, como Oslo o Londres, han empezado a trabajar gracias a la regulación del tráfico en sus centros neurálgicos.

En esta línea, soluciones como WeSmartPark ya se hacen imprescindibles. Un AirB&B del aparcamiento que conecta ya a 150.000 usuarios de Madrid, Barcelona y Santiago de Chile con miles de plazas disponibles a mitad de precio. Y con un tiempo medio de espera que parece impensable: tan solo dos minutos.

Por otro lado, este veloz crecimiento de las ciudades también supondrá tener que asumir numerosos retos estructurales y medioambientales para atender las necesidades de movilidad de los ciudadanos.

Lo nunca visto

Cada vez más, los gobiernos invertirán en infraestructuras más eficientes y sostenibles, reduciendo los desperdicios no reciclables y las emisiones de gases de efecto invernadero. Un ahorro en costes energéticos a nivel global que se prevé que sea de unos 17.000 millones de dólares en tan solo unos años.

Toda una hazaña, ¿verdad? Pues empresas como Repsol ya están trabajando en ello: han desarrollado una tecnología que permite la producción de asfaltos 100% reciclables para las carreteras. Menos residuos, menos emisiones y menos agua utilizada en su fabricación.

Además, los avances tecnológicos tendrán un gran impacto en el desarrollo de nuevos materiales de construcción nunca vistos hasta ahora. Desde edificios que se repararán a sí mismos —gracias a un “biocemento” compuesto por bacterias— hasta el uso de hormigón fosforescente para iluminar las carreteras del futuro —capaz de absorber las radiaciones solares—.

NOTA | Para la realización de este artículo se han consultado multitud de fuentes de información, como Naciones Unidas, el Banco Mundial, la Comisión Europea y diversas publicaciones especializadas.

Deja un comentario

Contacto

¡Escríbenos y te responderemos lo antes posible!

¿No lo puedes leer? Cambia el texto.