#EnergíaCompartida:
Cuatro historias de movilidad sostenible

Joel, YolandaMarco y Giulia tienen distintas formas de vida y necesidades en su día a día. Pero sí tienen algo en común: se han animado a probar por primera vez un medio de movilidad compartida para circular por la ciudad.

Yolanda Fornies aún no se atrevía a probar la movilidad compartida. “Me daba un poco de inseguridad, tenía prejuicios y no estaba muy convencida”. Sin embargo, esta empresaria de 55 años, decidió moverse por primera vez en una bicicleta eléctrica. “Me gusta la idea de probar una bici eléctrica y en la ciudad, ya que la mía es muy pesada para llevar en zona urbana. Practico ciclismo de montaña desde pequeña, por lo que es el medio con el que me siento más cómoda”.

Movilidad adaptada a cada forma de vida

Pese a que ya había viajado otras veces como pasajera en una moto eléctrica, Giulia Pelucchi, ha querido vivir la experiencia poniéndose a los mandos. Tras su primer trayecto, comenta que “es un medio de transporte práctico y súper ágil, especialmente para un estilo de vida como el mío, que supone moverme mucho e ir de una reunión a otra. La moto me resultó muy ligera y manejable, sobre todo en una ciudad donde hay tantos atascos”. Giulia es italiana, tiene 24 años y vive y trabaja en el centro de Madrid desde hace dos años. La moto compartida tiene para ella una ventaja más: “te permite despreocuparte del medio, no tienes que comprarlo, ni tampoco pagar el seguro. Además, siempre tienes una moto al alcance, cuando la necesitas”.

Lo mismo le ocurre a Marco del Valle, quien hace un año llegó desde México. Al vivir fuera de su ciudad, buscaba una forma rápida y económica para moverse. Se ha estrenado con Wible, el coche híbrido enchufable al que se puede acceder a través de una app. “En mi caso, es perfecto, porque cuando llegas a una ciudad distinta a la tuya, como yo, que he venido a estudiar un máster en Madrid, es difícil adquirir un coche propio. Con Wible, tengo la posibilidad de usar un vehículo, sin necesidad de comprarme uno.  Lo bueno es que puedo alquilarlo solo por el tiempo que lo necesito”.

A diferencia de Giulia, quien prioriza en la agilidad que le permite la moto, Marco prefiere el coche porque “así puedo llevar mis pertenencias y artículos más grandes a cualquier parte como mi mochila o la bolsa del gimnasio, por ejemplo. Y, además, desplazarme en distancias más largas”.

Una solución al aparcamiento

El aparcamiento es uno de los puntos en el que todos coinciden como un problema de las zonas urbanas. También están todos de acuerdo en que la movilidad compartida es una buena solución para ello. A Giulia le gusta poder dejar la moto eléctrica sin tener que buscar una estación especial. “Cuando llego a mi destino, lo dejo en un lugar permitido y ya está”. Para Yolanda, que vive en las afueras, el aparcamiento determina muchas veces su intención de viajar a la ciudad. “Cuando voy a Madrid a ver a mi padre y al resto de la familia, siempre tengo la duda de dónde voy a aparcar. Teniendo esta opción, no descarto venir más a menudo”.

Wible también le ha ofrecido a Marco ventajas a este respecto, ya que es posible aparcar gratuitamente en las zonas verde y azul, y también dispone de plazas en parkings subterráneos de la ciudad. “Pero, además, en caso de no encontrar aparcamiento en la calle, hay algunas estaciones de servicio de Repsol que disponen de plazas para este tipo de vehículos”, detalla.

A buen precio

Todos buscamos movernos de la manera más económica. Y con el fin de ahorrar un poco más, también se puede compartir el viaje en un coche particular con otros ocupantes, modalidad conocida como carpooling. Joel Salvador, 30 años, está pensando en pasarse al coche propulsado por AutoGas y ahora comparte trayecto con otros ocupantes para dividir gastos, lo que también se plantea hacer Marco, cuando use Wible. “Una de las razones por las que me pasé al AutoGas fue que, como soy autónomo, necesito coger el coche en todo momento. El AutoGas es bastante económico, pero, igualmente he decidido empezar a compartir el coche con otras personas que realizan mis mismos trayectos diarios. Así comparto los gastos y me sale más a cuenta”.

Respeto con el medio ambiente

Pero, Joel también hace hincapié en que compartir vehículo cuida el medioambiente, aspecto en el que todos están de acuerdo. “Compartiendo el coche propulsado por AutoGas, contribuyo a que haya menos tráfico en la ciudad. Por cada persona que llevo, hay un coche menos en las calles, lo que ayuda a que el aire esté más limpio”. Lo mismo destaca Giulia, y afirma que “con la moto eléctrica ayudo a que la ciudad sea más verde”. Yolanda añade que “en el caso de la bici eléctrica, además de ecológica, se pedalea y se hace ejercicio con ella”. Y concluye, haciendo un guiño a sus deseos para el futuro: “espero que utilicemos cada vez más este tipo de transportes, respetuosos con el medioambiente”.

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