Cacao de Oro: de la tierra colombiana a los salones de París

Un antiguo proverbio chino dice “dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá todos los días”, algo que el colombiano Abraham Fernández ha demostrado que es más que cierto, pero cambiando el mar por la tierra. Y es que este agricultor, ha logrado que su plantación de cacao se alce con el premio Cacao de Oro 2017 de Colombia.

Aunque anteriormente se dedicó a la ganadería, desde hace cuatro años  Abraham se decantó por cultivar cacao, y su máxima a la hora de producirlo es “obtener una buena calidad”. El colombiano, que ha representado a su país en el Salón del Chocolate de París celebrado del 28 de octubre al 1 de noviembre, tiene claro que las plantaciones “tienen que ser negocio, que es lo que muchos agricultores no ven: siembran cacao sólo para tener algo plantado, no con intención de prosperar”.

Su secreto es mimar el producto y alejarse de los químicos a la hora de abonar, lo que le proporciona a la mazorca “un sabor frutal y a caramelo. Es un cacao muy bien fermentado, especial y fino” explica Juan Carlos Amador, subdirector de operaciones de Socodevi y encargado de gestionar el proyecto  Procompite en el departamento de Meta.

El germen del éxito

El proyecto del que el agricultor forma parte ha permitido fortalecer las capacidades de producción y emprendimiento de más de 3.000 familias de diferentes regiones colombianas. La historia de Abraham ha sido respaldada por todo un equipo de trabajo, que le ha ayudado no sólo a cultivar un excelente producto, sino a  introducirlo a un mercado que trasciende fronteras.

Para el agricultor, se trata de un proyecto “magnífico que hacía falta en Colombia. La gente espera ayudas económicas pero no aprovechan la información que reciben, lo importante es que les expliquen cómo hacer las cosas, qué es lo que falla, cómo corregir errores”, matiza el cultivador. En su caso, Abraham contó con escuelas de campos de agricultores y con la ayuda de un técnico que le atiende en la finca para tratar el cultivo de la mejor manera posible.

Un galardón para dar el salto al tablero mundial

El reconocimiento como mejor cacao de Colombia hará que el producto de Abraham pase de ser “vendido en el pueblo” a ser exportado mundialmente. Lo que he logrado es un gran orgullo y de esta experiencia se sacarán grandes ideas y buenos comercios”, vaticina Fernández.

Continuando con el proverbio del inicio, Abraham ha aprendido a pescar y otros han seguido su ejemplo, lo que se ha traducido en un crecimiento empresarial en su entorno: Y es que la asociación de la que forma parte ha pasado de 27 a 181 miembros. De hecho, si se suman los productores de las demás asociaciones, este nodo actualmente está integrado por 584 participantes. Además, se ha mejorado el centro de acopio del cacao, se han establecido controles de calidad y se ha creado un fondo para ayudar a los agricultores crecer empresarialmente.

La asociación de la que forma parte Abraham ha pasado de 27 a 181 miembros

Con Repsol como cofinanciador de esta entidad, “encontramos una gran puerta, una gran oportunidad de trabajo, de extensión hacia lo social”. No se trata de dar un dinero para un proyecto, sino de construir capacidades en conjunto para dejarlas posicionadas, aclara Juan Amador.

Desarrollo Sostenible en el Meta

Desde marzo del 2015, Repsol ha trabajado con la Embajada de Canadá y Socodevi en Procompite, un proyecto que busca incrementar la producción agrícola de los campesinos en un 30% a través de la capacitación en cultivos.

De esta forma, se ha logrado desarrollar una solución sostenible para departamento de Meta.  En este momento, de hecho, hay cuatro cadenas productivas además del cacao en la región: el café, la leche, la sandía y la cadena piscícola. Procompite fue elegido como uno de los tres proyectos de cooperación internacional que más aportan a la construcción de la paz en el país debido a que integra varios conceptos, tales  como: buenas prácticas agrícolas, gestión de recursos naturales y la valorización de los mercados de créditos de carbono. A su vez, empodera a las mujeres que participan en las cadenas productivas y fomenta el cultivo de productos alternos a los cultivos de uso ilícito, lo que ayuda a promover el fin del conflicto armado en el país.

En definitiva, Repsol a través de esta entidad, ha contribuido a facilitar herramientas a agricultores y ganaderos para emprender un negocio con autonomía, y ellos, a su vez, les han enseñado  cómo trabajan, su entorno y su comunidad. Una relación de mutua ayuda de la que puede salir el mejor cacao del mundo.

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