“Puedo aparcar fácilmente cuando vengo a ver a mi familia y encima hago ejercicio”

Conocía el concepto de movilidad compartida en la ciudad porque sus hijos lo “usan mucho en Madrid”, pero Yolanda Fornies aún no se atrevía a sumarse. “Me daba un poco de inseguridad, tenía prejuicios y no estaba muy convencida de que funcionara”. Pero, tras probar una bicicleta eléctrica en el centro de la capital, esta empresaria de 55 años ha cambiado su concepto: “Practico ciclismo de montaña desde pequeña, por lo que es un medio donde me siento cómoda. Pero este tipo de bicis son muy pesadas para las zonas urbanas y me ha gustado la experiencia de probar una eléctrica por ciudad”.

Yolanda se desplaza poco al centro de Madrid, lo hace sobre todo para visitar a su padre y al resto de su familia. No obstante, la experiencia le ha convencido y ve que se soluciona un problema habitual, el aparcamiento: “la duda que tengo cuando voy a ver a mi padre es dónde voy a aparcar. Ahora ya sé que tengo esta opción por lo que no descarto venir más a menudo con bici”. Otra de las ventajas que Yolanda destaca es el beneficio para la salud. “Si bien la bici eléctrica hace el trabajo pesado en las cuestas, se pedalea y se hace ejercicio con ella. De hecho, con el trayecto de hoy me ahorro la clase de spinning de esta tarde”, afirma.

Aún no ha terminado el tiempo de reserva del vehículo y Yolanda quiere exprimir la experiencia: “Voy a seguir usándola durante un rato y aprovecho para hacer unas compras que me he dejado pendientes”, explica al despedirse.

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